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martes, 7 de junio de 2016



Cuando Constanza acabó de leer el libro se fue sin decir nada más que un  simple: "Ya nos veremos"
Al día siguiente le mandé un mensaje, pero no me contestó, el siguiente igual y así hasta que al cabo de una semana se presentó en mi casa sin previo aviso. Me sorprendió bastante su llegada, porque pensaba que había pasado por alto toda esa información que acababa de descubrir.
Abrí la puerta pensando que sería un vendedor haciendo publicidad, pero cuando la vi, le acompañé al salón invitándola a un café. No dijo nada, solo entró y se sentó. Al pasar un minuto me dijo que le habían impactado mucho las lecturas del libro y que por eso pensaba en recordar a Joaquín Dechén con sus amigos más íntimos. Acepté sin dudar ni un segundo, pero cuando planeamos el encuentro nos dimos cuenta de que Dechén no tenia amigos a causa de la guerra y de tener que mudarse de la ciudad donde vivía.
Decidimos cancelar el encuentro. Fuimos a  Avionetas Atocha para recordar a Dechén en el sitio de su muerte, al llegar, ella se sentó en un lado de la pista de despegue mirando al cielo durante diez minutos. Más tarde fui para allí a hacerle compañía y despedirme del antiguo piloto.
Luego, volvimos para casa sin  decir nada, solo pensando en él y en sus aventuras vividas. Finalmente ella se fue y yo acabé mi trabajo en la casa de Atocha. No nos vimos más, nos despedimos con una mirada triste que significaba el final de nuestra relación formal.
Nunca más la vi ni supe nada de ella, la tercera Constanza, nieta de Ramiro y Constanza que se fue una semana después de la muerte de Joaquín Dechén.


martes, 17 de mayo de 2016

Cielo abajo: Actividad individual (6)

Realmente, no sabria ni por donde empezar. ¿Desde el comienzo? ¿Es realmente la mejor opción?. Sí, seguramente sí.
Todo empezó el mismo momente en el que el avión de Dechén sufrió el impacto mortal contra la "pista de aterrizaje". Un par de dias más tarde, cuando Constanza ya empezaba a asimilar semejante suicidio, una serie de sucesos paranormales la empezaron a perseguir, cómo no, hasta la muerte. ...

La primera aparición la sufrió un 19 de Agosto, cuando el calor desabrochaba corbatas de empresarios y el barrio rico en el que vivia quedaba completamente vacio, ya que, como era de suponer, todos se iban de viaje.Fué en la cocina, cuando unas voces, llenas de seguridad y sin pausa, le empezaron a "sussurrar": "Muérete ya, Constanza, Suïcidate...". Ella, lógicamente asustada, se encerró bajo llave en la habitacón hasta que las voces cesaron.

La segunda aparición ya fué a finales de Septiembre, cuando se encontraba en la calle, volviendo del trabajo. Esta fué más real, ya que fué un ladrón de poca monta que le arrancó el bolso de las manos y la dejó sangrando en el suelo.

La tercera y última aparición, tuvo lugar en el hospital. Constanza estaba allí, en la camá acolchada con cojines de los baratos ("los impuestos no daban para más") y conectada mediante cables a un montón de aparatos que no sabia su utilidad ni queria saber. Fué allí, las mismas voces que el 19 de Agosto, que, otra vez más, la incitavan al "delito".
Minutos más tarde, el médico encargado de aquella habitación, la 237, al oïr el pitido irritante y monótono de la máquina que indicaba la constancia de los latidos del corazón, se dirigió hacia ella. El escenario era aterrador. Varios altos cargos del hospital intenaban reanimarla, pero ya era demasiado tarde: un corte en las venas no se puede curar.

Pau H-V. Saurí

viernes, 13 de mayo de 2016

Cuando Constanza acabó por fin de leer me dirigí hacia ella para ver su reacción. Constanza estaba confusa, pensativa, miraba a la ventana intentando asimilar toda la información que había leído en menos de dos horas. Al ver que seguía sin mirarme apunté mi teléfono en un papel y me fui. Seguramente ni se dio cuenta de que ya no estaba en la habitación protagonista de la historia de las tres Constanzas.

Esa noche me costó dormir, no podía parar de pensar en lo que había sucedido. Por una parte estaba confundido, cosa que no me duró mucho al pensar que seguramente fuese porque necesitaba tiempo para reflexionar en lo que había pasado. Eso me hizo pensar en ella, la tercera Consanza. No sabia mucho de las otras pero notaba que ella era igual que como Joaquín describía a las demás en su diario. ¿Habría inaugurado Avionetas Atocha? ¿Seguirá pensando en la historia de su madre y de su abuela? Demasiadas preguntas. Me tomé una tila y me fui a cama hasta que se me cerraron los ojos.

Al día siguiente me llamó y quedamos en la cafetería donde quedamos la última vez. Hablamos de Avionetas atocha. me dijo que seguiría con lo que había planeado con Joaquín. Pero yo no prestaba atención, solo la miraba a ella, y no la podia escuchar.

Texto narrativo. Cielo abajo.

Después de encontrarme con la tercera Constanza y darle la cinta de vídeo y el libro de Dechén, empezamos ha hablar, y decidimos reabrir la antigua empresa de “Avionetas Atocha”.
Llegó el día en que reabrimos la empresa y estábamos muy contentos, todo iba muy bien. Cada día me gustaba más Constanza, desde el primer día ya me causó buena impresión, y cada día la iba conociendo más y me enamoraba más de ella.
Un día después del trabajo me atreví a preguntarle si le gustaría toma esa misma noche unas copas con migo, me dijo que no podía, pero que mañana podría. Al día siguiente fui a trabajar y después del trabajo fuimos a tomar algo en un bar del centro de Madrid.
Me gustó mucho estar con ella, finalmente nos besamos y acabamos en su casa, después de esa noche lo nuestro fue a más, eramos pareja y estaba muy contento y feliz de tenerla finalmente.
Al cabo de unos 3 años le pedí casarse con migo y acepto, tal como yo esperaba o como yo creía que iría, la boda fue el día 7 de Noviembre, conmemorando al día en que nació su madre, Constanza. Y en unos años más ya teníamos a una pequeña Constanza en nuestras vidas, otra más, quisimos ponerle así porque podríamos recordar la bonita y por otra parte triste historia de Dechén y las tres Constanzas y todas esas guerras en Madrid que al final se ganaron.

El Triste Descubrimiento de Constanza


Después de todo lo que pasó, Constanza, la tercera Constanza, se sentía confundida, quería saber mucho más sobre su familia. Después de pensar bastante fue al orfanato donde había estado Joaquín... o Javier, pero sobretodo su madre, Constanza. El orfanato estaba en ruinas, el techo estaba derrumbado y las habitaciones estaban destrozadas. En una de las habitaciones, que mas parecía una recepción, encontró un libro, el libro de las inscripciones para entrar al orfanato, vio a su madre, Constanza, casi lloró de alegría, nunca la había visto tan joven.
Investigando un poco más encontró un diario de un tal Lester Durden, lo leyó. El diario decía que paso toda su vida en el orfanato, era extranjero y no tenía muchos amigos, sus padres habían sido fusilados delante suyo, y él vino al orfanato, comenzó a hacerse amigo de una profesora, que un día desapareció, un día salieron de excursión y hubo una explosión lo suficientemente cerca para que tres trozos de metralla se le clavaran en el pecho, y tuviera que estar ingresado en el hospital , dice que le da pena la muerte de sus amigos por la explosión, se despide y no hay nada mas escrito.

Constanza llora, porque descubre que su madre y su abuela no habían sido las únicas en pasarlo tan mal. Descubre que la guerra atrae lo peor y corrompe lo mejor, que nadie sobrevive, aunque salgan vivos de la batalla, Constanza descubre que la guerra... la guerra no cambia nunca. 
Texto Narrativo
En la historia del libro el nombre de las mujeres siempre se repite, el protagonista del libro conoce a Constanza por una estrategia de él y su amigo, para conseguir saber lo que pasaba dentro de esa casa.
Cuando Constanza muere tiene una hija que la llama Constanza, aquella niña se quedo sin padres, el protagonista no logra encontrarla para cuidarla. Con el tiempo el protagonista conoce a la segunda Constanza que le da trabajo ya que estaba pasando una situación económicamente mala. Con el tiempo se le muere el marido, por lo cual el protagonista decide más ayudar a ella y a su hija, para que pueda alimentar bien, cuyo nombre es Constanza.
Pasa el tiempo y se van haciendo amigos, aunque el protagonista quiera algo más que una bonita amistad no logra conseguir nada. Con los años Constanza muere y el protagonista no sabe nada de la hija Constanza, aunque ya es mayor y puede valerse por sí misma.
Con los años el protagonista conoce a la tercera Constanza y antes de conocerse del todo el protagonista decide suicidarse ya que para él un verdadero aviador tenía que morir pilotando.
La tercera Constanza decide dedicarse al negocio que le había dejado, ya que él no tenía ningún familiar, la tercera Constanza en honor a él decide llevar el negocio, aunque años atrás se entero que ya lo había intentado con su madre y no salió del todo bien, perdieron mucho dinero, pero la tercera Constanza decidida, decide llevar el negocio y solo abrirlo ya entra un cliente.
dar a los niños los convertimos en adultos violentos, pero en cambio si les damos amor, cuando se equivoquen enseñarles y no gritarles, construimos personas más pacificas.



jueves, 12 de mayo de 2016

Cielo Abajo. Texto narrativo.

 La tercera Constanza

Constanza, la tercera Constanza después de todo lo que ha pasado, ha vuelto a su casa, y ha decidido pensar un buen rato o mejor dicho pensar unos buenos días, sobre todo lo que ha pasado. Se ha leído el libro de hojas verdes varias veces, para recordar para siempre la vida de su familia, la de su abuelo, la de su abuela, la de su madre, la de Don Manuel, la de Cortés etc. Incluso se ha imaginado a partir del libro como seria, Constanza Soto, Ramiro, también a Joaquín Dechén de Joven.

Después de hacer todo eso, incluso de descansar unos días viendo el vídeo grabado por Jacobo de Joaquín, escribiendo en el aire, mediante el humo, Constanza,  cómo ya se había hecho antes en la historia, pero  suicidándose al final. 

Constanza ha decidido ir a ver al trabajador, que en teoría solo tenía que quitar las cosas del las paredes, y sin darse ni cuenta, ha acabado en una mágica historia y a la vez en una mágica aventura.
Constanza y él han quedado en la misma cafetería dónde se vieron y se conocieron por primera vez. Han tomado un café y han seguido hablado de lo que anteriormente había pasado, y sobre todo Constanza le pregunta que cómo ha llegado él al final de todo esto, sin conocer de nada a Joaquín. Después de explicárselo, ella, le ofrece trabajar en Avionetas Atocha, y él sin dudarlo ni un segundo acepta, ya sea por el mísero pago que tiene por su otro trabajo o por continuar la historia de Joaquín Dechén.

Lo primero, era que el trabajador aprendiese a volar, después de meses lo consiguen, y empiezan a aprender trucos, el primero como no el Trompo.

Compran varios aviones y material para comenzar su empresa. Abren las puertas, comienzan muy bien, sobre todo gracias al reportaje que Jacobo hizo sobre la muerte de Joaquín Dechén en televisión, que eso ha atraído a mucha gente. 

El trabajador y Constanza se enamoran, se casan y tienen por suerte una hija, que la llaman Constanza. La cuarta Constanza. 

CIELO ABAJO


Juntos, subimos a las dos horas que había conseguido con menos de 10 euros. Ella, puso el avión en marcha. Sentí todos los sentimientos posibles en menos de un minuto. Emoción, ya que nunca había volado en una avión de ese tipo. Miedo, porque siempre está la primera vez, ¿no? Un poco de tristeza, al ver la ciudad de Madrid; me sentí como Dechén, con toda su historia...

Se me pasaron las dos horas volando (nunca mejor dicho), y la verdad es que me entraron ganas de aprender. De sentir Madrid y a esos hombres hormiga de los cuales le hablaba Cortés a Dechén.
Constanza empezó su negocio, y la verdad es que no le fue mal. Por lo tanto, el trabajo se le acumulaba, y decidí ayudarle.
Y sí, funcionó. La veía cada día, y no me arrepiento. Y además, Constanza me enseñó a volar. Y Dechén tenía razón,Parecía que no era tan difícil.
Unos meses más después, empecé a sentir cosas por Constanza. Y no estaba seguro de que fuera mutuo... Y... ¿Que creeis que pasó?
Después de un tiempo, empecé a acercarme más a ella, y salió bien!
Llevamos mas de un año y medio juntos. Vivimos juntos y trabajamos juntos. Se puede pedir algo mas? La verdad es que espero que salga bien, ya que es lo mejor que tengo.

 Y espero crear una bonita familia con ella. Con la cuarta Constanza o... quizás con un primer Enrique.

Cielo abajo

     


Cielo abajo

Me pase toda la noche leyendo el libro que me trajo Enrique. Cada vez que pasaba página había algo que me atraía para seguir leyendo, a causa de eso no dormí, no podía dormir, necesitaba acabar la historia de Joaquín Dechén o mejor dicho Javier. Junto a Enrique se paso la noche sin darnos cuenta, estábamos tan sumergidos en la lectura que no sabíamos qué hora era, ni si seguía siendo de noche o de día, pero no nos importaba, solo leíamos, nada más.

Desperté, no sabía cómo me había quedado dormida, solo sabía que Enrique estaba igual que yo hace unos segundos, dormido, con el libro entre las manos. Me levanté, se me cayó el libro y le desperté sin querer, me despedí, recogí mis cosas y me fui.

Enrique y yo seguimos en contacto, cada vez que avanzábamos en la lectura lo comentábamos, nos apasionaba ponernos en su lugar y vivir cada minucioso detalle. Admirábamos a Joaquín, pese a cada caída el siempre se levantaba y cada vez más fuerte. En honor a él puse de nombre a nuestro pequeño negocio de avionetas como “Avionetas Dechén”.

Al volar sentía una felicidad que me llevaba por completo, también sentía como si una parte de Joaquín estuviera a mi lado. Gracias a él supe lo que es el amor verdadero, luchar cada día y no rendirse, también gracias a Joaquín conocí a Enrique. Estamos saliendo gracias a él, ojala llegue a quererlo como el nos quería, a las tres Constanzas, sobre todo a la primera, mi abuela. Nunca habría pensado que un conicido en un dia al otro hubiera cambiado tan grande mi forma de ver las cosas, la forma de querer y la de valorar.


Vida de Constanza

Al acabar el vuelo, con trompo incluido, enseñado de generación en generación, Constanza y el trabajador bajan del avión y Constanza empieza a unir hilos ahora ya entiende muchas mas cosas el porque de que no le habían hablado de su abuela, ni su madre ni de nadie, simplemente ninguno excepto Joaquín Dechén no sabía nada.

   Tras el vuelo, los dos (Constanza y el trabajador) fueron al hangar y Constanza se dio cuenta de que el trabajador no tenía un buen trabajo y la invito a formar parte de la empresa, el la miró y contesto con vergüenza que él no podía trabajar aquí, primero, que no sabía volar y segundo que no lo merecía, ella le dijo que le enseñaría, y que todo el mundo tiene derecho a trabajar donde sea mientras lo haga bien. Así discutiendo durante unos minutos, finalmente el trabajador aceptó su oferta e hicieron todo el papeleo. el mes siguiente Constanza estuvo enseñandole cada martes, miércoles y jueves dos horas diarias hasta que finalmente logró aprender, el último día se dispuso a hacer el trompo y ella confió en el, subieron los dos al antiguo avión se puso recto, aceleró, inclino el morro hacia arriba cada vez mas hasta que lo puso vertical, cielo arriba, hizo el "luping" y puso el morro hacia abajo, cielo abajo. 
   
Tras ese tiempo mas los dos meses siguientes empezaron a sentir amor el uno por el otro y así fue después de dos años más, el negocio iba viento en popa, los dos se habían casado y Constanza ya estaba embarazada de lo que iba a ser la cuarta Constanza.
   El día del nacimiento, el 9 de noviembre nació ya por fin, la pequeñísima mujer, en ese momento la tercera Constanza recordó el libro y toda la historia, deseó a todos los Dioses habidos y por haber que esta familia y ese negocio no volvieran a caer. Y el deseo se cumplió los dos (el trabajador y Constanza) llegaron a ser abuelos, pero eso es otra historia. 

CIELO ABAJO, La tercera Constanza

Ambos, sobrevolamos la preciosa ciudad de Madrid en la pequeña avioneta que había pagado por tan solo seis euros. Fue extraordinario. La tercera Constanza pilotaba el aparato sin prestarme atención. Sentí miedo, pues nunca antes había probado subirme a tal aparato que además hacía un ruido escandaloso, también emoción, porque estaba observando mi propia ciudad, lo que para mi era común, des de el cielo, ¿Cuántas personas pueden decir haber hecho esto? Y todo  me dio un giro de ciento ochenta grados, que diferente se veía todo des de otra perspectiva, me sentí el rey del mundo, viendo los enormes edificios, minúsculos; las extensas plazas y largos paseos, reducidos a tan solo puntos determinados y líneas cortas; y fue entonces que  comprendí a lo que el capitán Cortés se refería al decirle  a Dechén aquello de los hombres hormigas, y es que es impresionante como de grandes nos sentimos, lo importante que nos creemos ser, cuando la realidad es que solo somos personas, y visto des de arriba solamente pequeños puntos entre un millón… ¿Cuántas personas se percatarían de esto? Solamente las que han estado en mi situación, porque sino es incomprensible. Me sentí especial y no creo que haya palabras para explicar cómo te sientes cuando estas arriba, en el cielo, que parece intocable y luego te ves rozándolo, es algo difícil de creer y sentí una gran alegría al saber que había logrado algo que el mismo Dechén había experimentado también. Después al centrarme de nuevo en Constanza mi felicidad por alguna razón que no comprendí en el momento, aumentó. Vi su cara, a pesar de todo era tan feliz, se sentía tan libre justo cuando en realidad estaba sentada, atada a una silla dentro de una aparatosa maquina y aun así ella era libre. Me tranquilizó su expresión y calmó mis nervios. Entonces me fije que aquella chica regordeta, con el pelo moreno y corto, con la mano guía izquierda y los dedos finos, herencia de la primera Constanza, su abuela, que había conocido en una cafetería y vi leer durante horas en el piso de Dechén, que veía poco agraciada, poco a poco se convirtió en una mujer preciosa que afloró unos sentimientos extraños dentro de mi.  ¿Sería también herencia de su abuela el poder de embelesarme? Igual que lo hizo con Dechén, sentía que esta tercera Constanza lo haría conmigo. Y eso, me asustaba.
LA TRISTE VIDA CONTINUA

Era otro día mas, en el que se disponía Constanza a levantarse de la cama, vagamente lo hizo. De repente un ruido inquietante se escuchó des de fuera de la casa a unos trescientos metros, Constanza se dirigió a la puerta para salir a ver de donde provenía ese extraño ruido.
A lo largo de un sendero se veían difusamente a un par de hombres trajeados, militares probablemente, alzar una pistola y apretar el gatillo a sangre fría, ella se quedó parada unos instantes al ver semejante acto de violencia, atroz me atrevería a decir.
Ensimismada entró a la casa otra vez, pálida, como si se hubiese congelado en el acto.
Al rato volvió en si, y al momento se dio cuenta de que vivía en España, un país sometido a la dictadura de Franco. Entonces pensó que esos pobres hombres podían ser rojos. ¿Pero que habrán hecho esas personas para merecerse esa condena?.
¿Pensar de diferente manera? Se preguntó, no compartir las mismas ideologías políticas.
¡Odio mi vida! Gritó con todas sus fuerzas, siempre igual no poder ni abrir la boca para expresarte por miedo a morir, ¡estoy harta!
Respiró hondo y se calmó.
Se sentó en la mesa y se dispuso a desayunar pero la imagen se le aparecía en la cabeza y automáticamente se le cerraba el estómago.
Fue al baño y cuando acabó al apreciar semejante acción se decidió a volver a la cama. Mientras subía las escaleras dijo: MI TRISTE VIDA CONTINUA.
Se disponía a conciliar el sueño pero era como si aquella terrible imagen matando sin compasión a aquel hombre atado, indefenso le persiguiese por toda la casa, al cabo de veinte minutos consiguió conciliar el sueño y poder tener por fin aunque sea un pequeño respiro.
Tercera constanza

Al acabar de leer el libro, aun no me creía lo que consistía el pasado de mi madre y de mi abuela, ahora entiendo por que mamá jamas me hablo de ella, por que mas que nada ella sabia menos que yo, me siento orgullosa de mi misma por saber como fue el pasado de mis antepasados, jamas pensé que mi abuelo matara al hermano de la mano derecha de un amigo de mi madre, Joaquín, o mejor dicho Javier, el fue el que me enseño a pilotar, a ratos pienso si mi abuela sintió algo por el aun que fuera mucho mayor que el, pero según el libro ella era muy buena mujer, preciosa y se preocupaba por los demás, mi madre era igual que ella, y yo igual que mi madre, eso significa que Joaquín podría amar a mi madre o incluso a mi... 
El amigo de Joaquín, el tal Cortes despidió a mamá, y Joaquín lo mato por eso? O por que mi padre murió de aquella explosión mientras arreglaba el avión ese.
Esta mañana me he preguntado si alguien como Cortes, o mi abuelo, o Joaquín salen en Internet, vi fotos, Cortes era un hombre apuesto, Joaquin no tiene nada que ver a ahora, mas que nada por que la foto el tenia 20 años, era muy guapo, y ya me hubiera gustado ver a mis abuelos, esa ilusión de ver que alguien pudo cambiar el país, pero esta claro que el abuelo era comunista, y claramente como todos sabemos Franco estuvo gobernando durante muchos años, pero me alegra saber que tuve familia que lucho para un país fuerte.
Muchas veces pienso que si en España no hubiera habido una guerra civil, habría entado en la segunda  guerra mundial, pero mientras franco ganaba no muy lejos Hitler empezaba una historia que jamas se olvidaría, creo que lo mejor seria guardarme toda esta historia en mi mente y en mi corazón, es posible que dentro de muchos años esto se olvide, pero dudo que una guerra entre personas de un mismo país olvide tantas muertes, entre ellas mis abuelos.

TEXTO NARRATIVO
Primera noticia, descubro el libro de mi padre, y sinceramente, no sé cómo pero le entiendo…

Se me puso la piel de gallina, tantas guerras, tantas mentiras, tantas… No seque decir, a veces noto las ganas de estudiar si vida y hacer un proyecto, ya sé, lo haré por ti, papá.

Primero necesito encontrar algunos compañeros suyos para entrevistarlos, y tomar nota de todo, luego ir a los lugares donde acudió, finalmente utilizar objetos, y descubrir si tuve madre… Todo esto es un enigma, que nunca supe responder y por fin, hoy se cerrarán. Empecé a entrevistar a su supuesto nombre, y me empezó a explicar que el luchaba por sus sueños, pero no sabía nada de mi madre, mantuve conversación con barias personas, y nada nadie sabía nada, hasta que… Di con la persona indicada, me explicó que fue espía, y en uno de sus trabajos se enamoró… ¡De mi madre!


Ahora que se toda la historia, detalle por detalle, se que dio la vida por mi, arriesgando lo al máximo, y le debería haber pagado en algo, por eso te dedico mi trabajo para ti. Cuando presenté mi programa hubo un interés excepcional, y no sé cómo ni de qué manera, pero un grupo de aviadores sobrevolaban el cielo en honor a un luchador por la vida y arriesgo por la muerte, luchó por sus sueños pasando por mil obstáculos para servir al país como aviador viviendo guerras y luchando por mí, pasando por nombres en pasado, y nacionalidades diferentes, que le doy las gracias por todo, es hombre es mi padre.

lunes, 9 de mayo de 2016

Cielo Abajo

Cielo abajo: continuación


Constanza, la tercera Constanza, después de leer la vida de su abuela Constanza, de su madre Constanza y parte de la historia de ella misma, se me quedó mirando pasmada. Claro que yo estaba dormido, pero aun así note como clavaba su mirada en mí. Como si yo fuera su héroe. El que había recuperado la vida de sus anteriores familiares. En seguida me desperté, haciendo ruidos y pequeños movimientos para que a ella le diera tiempo a reaccionar y mirar para otro lado. Seguíamos los dos con la taza de café en las manos. Yo sentado en el sillón donde probablemente hubiese estado sentado hace unos días el mismo Joaquín Dechén. Ella miraba la tapa del libro con melancolía, recostada  de medio lado en la cama. Me hizo varias preguntas que sabía que yo iba a saber responder porque me había leído el libro. Las contesté. Rompimos un poco el hielo y entonces ella se levantó decidida, y sin reparo se acercó mucho a mí. Tan cerca que oía nuestros corazones latir, tan cerca, que si habláramos notaríamos nuestro resuello. Nos quedamos así unos diez segundos, que se me hicieron eternos y a la vez tan cortos. Tragué saliva. Ella sonrió al ver la acción y se puso colorada. Se acercó un poco más, hasta tocarnos uno con la nariz del otro. Esa chica, esa mujer, pasó de ser la niña que vi por primera vez en ese bar, regordeta, no muy agraciada y poco parecida a su madre y a su abuela excepto por sus manos, a la mujer más atrayente de la ciudad. La mujer que me enamoró en una sola mirada. Los dos en ese momento pensamos que yo ya pertenecía a la familia Dechén. O mejor dicho, a la familia Álvarez.

domingo, 17 de abril de 2016

TEXTO NARRATIVO DE CIELO ABAJO

Cotanza ,ahora pienso en ti cada segundo de mi vida. He de contarte tantas cosas…, pero lo primero es pedirte disculpas , por haberte dejado tan preocupada, pero en estos tiempos es muy difícil encontrar papel y bolígrafo. Lo segundo es que en el hospital , me dio tiempo de darme cuenta de que la vida, no se me acabó en el accidente porque mi misión aquí no había terminado. He de cuidar de tu hija, es decir, la segunda Constanza . Es frágil y está perdida. Te juro que la encontraré y la protegeré y me da igual que ella no quiera que lo haga.¿ Pero si no cual es esa misión tan importante?..... Me voy, he de ir a la Estación de Atocha, allí me podre encontrar con ella...Y allí la encontré, o más bien la vi ,entrando en el tren. Entre y me senté a su lado. Estaba triste lo presentía. (¿que te sucede?), le pregunte. Se seco las lagrimas y me pregunto qué, que hacía yo allí , no tuve más ocinon que contar-le la verdad , ella me explico que te echaba de menos , anqué sus conocimientos sobre ti fueran breves , y que no podía seguir con esa farsa y que necesitaba verte . Esa era la misión la cual me había mantenido vivo en el hospital. Volver a juntaros. Erra mas difícil que encontrar una abuja en un pajal , pero le prometí que la ayudaría . A la mañana siguiente emprendimos nuestro viaje, a el cual no tenía un destino en concreto, solo la meta de encontrarte. Caminamos durante días o incluso semanas hasta la vieja caita donde ella avía nacido. Entramos y te buscamos, pero no te encontramos anqué lo que sí que encontró es decir tu hija es la fecha 7/11/36 en la cual estaba escrito su nombre, CONSTANZA. Se le cayó una lagrima y continuo andando, no le podía decir que tu habías muerto el día después de su nacimiento, pero había de decirle la verdad .Traje saliva y al fin y al cavo se lo conté no me quería creer le dije que tampoco pero esa era la dolorosa verdad. La lleve al cementerio per antes se paró a comprar el mejor ramo de rosas blancas que había anqué le costaron casi todos sus ahorros, pero no le costo comprárselas. Nos fuimos hacia la lapida, donde ella dejo las rosas blancas y unas hojas de papel escritas. (¿Que pone en la carta?) Le pregunte. (Le explico que te he conocido y que el hecho de menos que ciento que mi parto haya provocado su muerte y que la amo desde lo más profundo de mi corazón.) No pude evitar llorar le pedí que si nos dejaba un segundo a solas y ella respondió muy educadamente, que sí. Jo se lo pedí porque sabría que en ese preciso instante morirá me tumbe junto a tu lapida abrazando la cata y allí se apago el latido de mi corazón. Ahora ya estoy con tigo y observamos como tu hija crecía tranquila y rápidamente, desde la nube. Mi último mensaje hacía ella fue que no se preocupara que yo la protegería dese el cielo abajo.